martes, 27 de marzo de 2012

Dos de cada tres estadísticas mienten.

Navegando por la red en busca de nueva información para poder completar el trabajo de Estructura Social Contemporanea (del que he escogido los textos de sociedad), me he encontrado con este artículo que me veo en la obligación de compartir. Os animo a visitar el sitio de Arturo Puente: http://sintesisnianalisis.com

"Cuando se leen estadísticas, lo más probable es cometer el error de creerlas a pie juntillas. Nada más objetivo que los números, pensamos, en especial los que están cansados de que todo el periodismo tienda ahora a la interpretación. Parecen precisos y, por tanto, rigurosos. “Dame datos”, se escucha en las discusiones, como si los datos fuesen la verdad suprema, como si no se pudieran falsear tan fácilmente como cualquier otra información. Por esa cualidad de verosimilitud de los números, resulta tan sencillo retorcerlos para obtener lo que de ellos interesa. Como repite el maestro de periodistas Toni Piqué: “Tortura lo suficiente un titular y obtendrás la noticia que desees”.

Un caso representativo es la violencia contra la mujer, un campo muy dado a la estadística. Se sabe, son “datos” oficiales, que 55 mujeres fueron asesinadas el pasado año por sus parejas. Esto representa un 32% menos que en 2008, y el número más bajo en los últimos 9 años. La media interanual es de 5,6 mujeres muertas cada mes, y el peor dato es de febrero de 2007, mes en el que murieron 9. Parece objetivo. Pero no lo es.

Visité un pueblo pequeño, del que no diré el nombre, que a mediados de 2008 se convirtió, tristemente, en escenario de un crimen en el que un marido de 83 años mató a su esposa con la escopeta de caza y después se suicido. Los telediarios abrieron con la noticia ese día. “Ya son más de X mujeres muertas en lo que va de año”. Sin embargo, si hubieran querido contar la historia tal y como fue, con todas las aristas y contradicciones, no hubieran tirado de estadística para titular. Porque la historia de este crimen, conocida por todos los habitantes del pueblo, es peculiar, humana y compleja. Y no se puede contar ofreciendo un número, como quien raya la pared de una cárcel.

Según me contaron, la pareja de ancianos había vivido toda la vida juntos en la casa que los vio morir. Nadie en el pueblo tuvo constancia de un maltrato, probablemente porque nunca lo hubo. Ella, aquejada de alzheimer desde hacía años, no reconocía ya a su marido. No tenían hijos. Él la cuidaba como podía, porque le fallaba una pierna y ella había dejado de moverse casi por completo. Él la acostaba, la bañaba, le daba de comer y hacía las labores. A juicio de algunos de sus paisanos, él la adoraba.

El anciano, después de pasar la vida con ella, decidió matarla cuando le diagnosticaron un cáncer de testículos muy avanzado. Iban a empezar con una terapia agresiva, que él no deseaba. Iban a dejarlo destrozado y sin fuerzas. Los médicos le recomendaron ingresar a su mujer en una residencia, y sugirieron que a él también le convendría trasladarse allí para pasar los días que le quedaran.

Este hombre tomó la peor decisión posible. Un disparate mayúsculo y un horrible crimen que no se justifica con nada. Pero revolver este caso con los de los demás maltratadores machistas y ofrecer el dato en bruto de 77 mujeres asesinadas por violencia de género en 2008 es, simplemente, manipulación informativa."

By: Arturo Puente.
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